Flores de la Naturaleza

Flores de la Naturaleza

Nada mejor que conocer a los novios de primera mano, para crear una atmósfera nupcial correcta y adecuada al estilo de la pareja. Desde Floristería Guillermo Guillén cuidamos mucho la decoración de cada boda y tratamos de personalizarla al máximo. Este año a pesar de las restricciones, las incertidumbres de no saber cuántos invitados tendrían… hemos tenido la suerte de poder adornar la ceremonia y el restaurante para el enlace entre Leticia y Txetxu.

Se trataba de una pareja muy involucrada con la naturaleza. Por ello, quisimos que estuviera presente a lo largo de la celebración, llena de detalles con sello propio.

La idea estaba clara desde el principio: Ellos querían reflejar su pasión por la naturaleza y hacer una decoración donde se reflejaran ellos mismos.

Para crear un ambiente adecuado, en la iglesia utilizamos diferentes flores, todas ellas en tonalidades granates y rosados. Con este color, quedaba reflejada su pasión por el vino. Además, hicimos los centros en unos soportes realizados con troncos para evocar su predilección por la naturaleza.

Desde la entrada de la iglesia, se podían ver una composición simétrica con helechos sobre unas bases de mimbre y unas estructuras sobre las que pendían unas composiciones florales muy naturales. Quisimos darle un toque especial a esta pareja y por ello se eligió la protea como flor principal de la boda. De esta manera, las proteas acompañaron estas composiciones junto con los astilbes en tonos rosados y unas buenas matas de abundante eucalipto.

Además, la decoración contaba con unos capazos en los que se encontraban cucuruchos con hojas de olivo. Así, cada invitado lanzó las hojas a los ya marido y mujer a la salida de la ceremonia.

Estas mismas flores fueron colocadas en las manillas del coche de la novia y en los propios bancos de la iglesia. Se creaba, así, un efecto pasillo que nos adentraba hasta el altar.

Unas estructuras metálicas permitían sujetar los troncos naturales de diferentes tamaños colocados de forma asimétrica sobre los cuales se fueron sujetando las flores para crear unos centros de estilo vegetativo.  Con ayuda de las estructuras metálicas, se colocaron los ramajes, con tubos de agua, y las flores sobre la estructura. La parte más alta se colocó sobre una bandeja de esponjas, así como la parte de abajo. Para dar más profundidad y armonizar los colores, se pintaron algunas hojas de monstera que acompañaron a las composiciones florales.

En cuanto a la técnica compositiva, se relacionaron las flores en grupos creando una textura con muchísimo movimiento y utilizando las transparencias. Su ejecución consistió en el pinchado sobre esponja así como el atado y alambrado de alguno de los materiales como hemos explicado sobre los tubos y los troncos.

Como podemos observar en las fotografías, realizadas por la empresa nachobuenofotografo, se utilizó una gran variedad de especies que dieron a los trabajos una gran riqueza floral: Proteas de diferentes tamaños, astilbes,  helechos, ramas de olivos, Asparagus, Meyers, Falsa pimienta…

Todas estas flores también sirvieron para el centro trasero del altar. Este, de estilo también vegetativo trabajado a grupos.

Ramo de ensueño

El ramo de novia, fue un gran bouquet con un atado en tonos granates para recordar su gran pasión por el vino. En este caso, los colores elegidos fueron acordes con la decoración, ya que eran los que predominaban en toda la boda.

A la hora de realizarlo, se fueron colocando diferentes especies de proteas, astilbes y verdes. Para finalizar, se incorporaron hojas de olivo ya que la pareja cuenta con varias fincas de este tipo de cultivo.

Además se quiso hacer un guiño al novio y se añadieron en el ramo unos erygium azules, ya que Leticia sabia su secreto, que el aparecería vestido de azul, su color favorito.

Para romper la circunferencia y crear un pequeño saliente, se recurrió a unos belgrass.

A juego con  el ramo, el novio lució un prendido en miniatura del mismo.

Un banquete con muchos guiños

En cuanto a la decoración del restaurante, se realizó una boda en un espacio de ensueño: una bodega en la que los invitados pudieron disfrutar de la naturaleza y del paisaje de la misma así como unas carpas montadas para la ocasión. De nuevo, al igual que en el ramo, se eligió el color rosado para decorar las mesas. Los centros, con el mismo tipo de flor que el resto de las composiciones, destacaban  sobre los manteles de color blanco.

También volvía a ser protagonista el verde a través del olivo.  Las mesas fueron decoradas con unos jarrones creados para la ocasión, utilizando centros que dieron unidad a la boda. Una combinación que encantó a los invitados y creó una estupenda armonía ya que estos símbolos de la naturaleza se repetían en las propias invitaciones, detalles para invitados, photocall … Todo ello contribuyó a crear un ambiente ideal en la boda de esta gran pareja.

Fotografía realizada por nacho bueno

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